La Plata en el Recuerdo
Un tipo bueno de galera y bastón

VIDEO | ¡Que baile el Pelapapas que lo queremos ver!

En los 70, la barra del "Pincha", tenía un mítico personaje que alegraba a la popular.
Su nombre era Raúl Bernechea, pero todo el mundo lo apodó, luego de su paso por la cocina del Círculo Oficiales de Policía, 49 entre 9 y 10, como el "Pelapapas".

En los 70, la barra del "Pincha" tenía un mítico personaje que alegraba a la popular. De galera y bastón, tirando los prohibidos y generando el bullicio de la popular cuando largaba fuego como un dragón.

Su nombre era Raúl Bernechea, pero todo el mundo lo apodó, luego de su paso por la cocina del Círculo Oficiales de Policía, 49 entre 9 y 10, como el "Pelapapas".

Más adelante, por su destreza para bailar al ritmo de la comparsa, lo denominaron como “el hombre de goma”.

Su pasar era notorio, por su carisma, su sonrisa, sus pasos cirqueros y por demostraciones emparentadas con el famoso Tusam porque Barrenechea también solía dejar plasmado a su público cuando hacía el truco de comer lamparitas o Gillette’s.

Aquel vistoso personaje solía hacer la llamarada del dragón cada vez que el Pincha jugaba de noche. Un palo con un trapo encendido, se ponía querosene en la boca y escupía produciendo la llamarada. El público vitoreaba al "Pelapapas" cuando arrojaba fuego en la popular de 55 o en alguna cancha de visitante, como quedó plasmado en el metro 82 en el Tomás Duco (estadio de Huracán) encendiendo en lo alto de la colmada cabecera visitante o en la final del 82 en Córdoba.

Para seguir a Estudiantes a Raúl no le importaba nada. Viajó a Manchester para la final del Mundo vendiendo gran parte del mobiliario de la casa.

Sus allegados, conocidos de la cancha o de su barrio en 122 y 32, lo recordaron como “un buen tipo”, alejado de la maldad y las peleas. Aquel “loco” que llegaba a la tribuna con galera y bastón, hizo de todo en la vida para ganarse el mango. Trabajó de lavacopas, mozo, albañil, y hasta estuvo de encargado en el Bar San Remo en donde hizo de todo.

Barrenechea vivió con su hermana hasta su muerte con su hermana y era muy querido en el barrio. El muñeco de fin de año si no lo hacía el "Pelapapas" no se hacía. Muchos recuerdan con felicidad esos cierres de año en el cruce entre La Plata y La Ensenada. Los chicos lo adoraban y se acercaban para que les hiciera el truco del cigarrillo prendido adentro de la boca.

Ya sea en una comparsa como ariete que encabeza la cruzada o bailando al frente de la barra, allá venía el "Pelapapas", con los bombos y los redoblantes de “Corazón de Los Hornos” o del Barrio de La Loma.

O haciendo punta cuando la barra del pincha giraba desde la 55 hacia la cabecera, junto al “Ruso” que llegaba con su bombo, el "Coco", el "Morcillón", el "Cabeza", el "Gringo", el "Hurraca", el "Oso", "Mate cocido", "Paisano", "Flequillo", el "Zana", "Canario", el "Bombero", El "Chispa Dedos Mágicos", el "Pelado", "Milanesa", "Chiche", "Pololo", el "gordo Cuasi", "Patoruzu", el "Gordo televisor", "Pancho" y tantos otros hinchas populares de esa época, hoy representados en la mítica Agrupación Los de Siempre, la más antigua del Club Estudiantes.

Y así pasó el "Pelapapas", un tipo bueno de galera y bastón que alegraba a propios y extraños para hacer la fiesta de la tribuna en aquellos años. Hoy su chamarra se encuentra en la antesala de la sede de Estudiantes como un hermoso recuerdo de aquellos que dan todo sin pedir nada a cambio.

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