Opinión
Hacia una correcta política pública

La importancia de los recuperadores urbanos en la transformación de la basura en recursos

Gastón Crespo, dirigente del GEN de La Plata. (Foto: NOVA)

Por Gastón Crespo (*)

Hoy en día en la Argentina se generan más de 45.000 toneladas por día de residuos. De estos, el 40 por ciento corresponde a la provincia de Buenos Aires (18 mil tn/día).

La gestión de residuos sólidos urbanos en nuestro país requiere ir hacia una correcta política pública ordenada, planificada, que integre las economías regionales y permita, al mismo tiempo, generar trazabilidad y sistemas de gestión con inclusión social.

De esta forma, se podrían disminuir los más de 5 mil basurales a cielo abierto que son, ni más ni menos, sitios de disposición final irregulares. Dicho esto, lamentablemente hoy sólo el 6 por ciento de los residuos son reciclados, teniendo unos de los niveles más bajos de la región.

En el país existen más de 150 mil recuperadores que trabajan en condiciones laborales precarias, sumado a que muchas veces lo recolectado no representa volúmenes óptimos. A ello se le agregan las fluctuaciones de los valores con intermediarios que compran a bajo precio; la dificultad para acceder a la venta directa a la industria -principalmente debido a los ciclos de pagos extensos y requisitos complejos para ingresar a dicho mercado-, entre tantas problemáticas que día a día atraviesan.

A pesar de todo esto, logran recuperar más de 10.000 tn/día produciendo grandes beneficios sociales y ambientales para la ciudadanía y favoreciendo la salud pública porque se logra evitar la quema en basurales. Su trabajo aporta resultados de triple impacto, por ende, es un factor clave para reducir el cambio climático y contribuir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Los recicladores son, entonces, el eslabón principal en la cadena de valor de una correcta separación de residuos. Lo vemos a diario: ellos son quienes hacen realidad una política pública eficaz y eficiente en torno a las cuestiones ambientales, de salud y de seguridad de las personas. Y son, a su vez, un engranaje de la conocida economía circular que se aboca no sólo a lo económico sino también a lo social y lo ambiental.

Por eso es tan importante ofrecerles condiciones de trabajo dignas que aporten a un modelo de desarrollo sostenible e inclusivo a partir de una adecuada gestión pública.

(*) Exconcejal y referente del GEN local.

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