Encuentro clave: el peronismo discute unidad y futuro político de la mano de Guillermo Moreno
Este martes 15 de julio, Guillermo Moreno, histórico dirigente y figura clave en el partido Principios y Valores, se presentó en la sede de la CGT Regional La Plata para exponer y presentar su libro Peronismo Hoy, un texto que, según explicó, resume el plan de gobierno peronista basado en la producción, el trabajo, la reindustrialización y el desarrollo sostenido de la Argentina.
En una entrevista exclusiva con Agencia NOVA, Guillermo Moreno y Cristina Moreno se explayaron sobre la situación interna del peronismo, la disputa doctrinaria, la búsqueda de unidad y la necesidad imperiosa de recuperar el gobierno con un proyecto nacional auténtico y definido.
En una conversación que reveló tensiones, acuerdos y convicciones, ambos dejaron en claro que, más allá de las diferencias sectoriales y personales, el futuro del país pasa por reordenar las bases del peronismo y reafirmar sus principios históricos.
Guillermo Moreno: La política del “mínimo común denominador” y la lucha por un proyecto nacional
Guillermo Moreno afirmó que la discusión actual dentro de Fuerza Patria y otros espacios ya no gira en torno a nombres ni cargos, sino en torno al rumbo que debe tomar la Argentina. “No estamos discutiendo cargos, sino el proyecto de nación”, aseguró, haciendo foco en la importancia de encontrar consensos mínimos que permitan la reconstrucción del país.
Consultado sobre las tensiones doctrinarias, particularmente con el sector del llamado “quesilofismo”, reconoció que existen diferencias, pero que ahora están en proceso de resolverlas. “Estamos discutiendo la inserción internacional de Argentina y el rol central de la reindustrialización. No hay duda de eso”, aclaró.
Moreno defendió la idea de construir desde el “mínimo común denominador”, un concepto que contrastó con la búsqueda de máximos comunes múltiplos, que calificó de propios de “sectas”. Para él, la política peronista debe ser inclusiva y pragmática, enfocada en lo esencial para avanzar con unidad.
En un pasaje llamativo, se refirió a la reivindicación reciente de Alberto Fernández como peronista: “Lo ha dicho otras veces, y me lo dijo en la cara a mí. Ahora dijo que es peronista, bueno, más vale tarde que nunca”, ironizó. No ahorró críticas para el actual gobierno, al que calificó con dureza: “Fue un asco”.
Sobre sus relaciones personales, Moreno confirmó que tras apoyar públicamente a Cristina Kirchner en un momento clave, no retomaron contacto directo porque “ya definimos un interlocutor que es máximo, quedamos así y ya está”. En cuanto a Máximo Kirchner, describió un vínculo cordial y de camaradería.
Cristina Moreno: Recuperar el gobierno peronista desde la base doctrinaria y la militancia viva
Por su parte, Cristina Moreno aportó una mirada complementaria, enfatizando que la tarea principal es “recuperar el gobierno para el peronismo”, pero desde un lugar de profunda reflexión y reconstrucción doctrinaria. “Hemos trabajado mucho para poner las bases doctrinarias nuevamente”, afirmó, y remarcó que cuando el peronismo se presenta, el resto ya sabe “quiénes somos”.
Para Cristina, el debate no es personal ni se trata de cargos, sino de la supervivencia del proyecto nacional. “El cargo es lo que menos me interesa. Pero sí me interesa que el gobierno esté en manos del peronismo por 40, 50 o toda la eternidad. Porque si no, no tenemos vida”, aseguró con convicción.
Reconoció también las dudas y cuestionamientos que generó la debacle política y económica reciente, y advirtió que “algo que vino de Europa y nos está hundiendo no sirve”. Así, reivindicó la creatividad y la originalidad del peronismo, como “el pueblo al que miró el General Juan Domingo Perón, Evita e Isabel”.
Cristina se mostró esperanzada en que los votos peronistas que se desviaron hacia otras fuerzas, como Milei, puedan volver con la “fe perdida” renovada, convencidos de que “los peronistas estamos vivos, guiados por Perón, Evita e Isabel”.
Con una mezcla de emoción y firmeza, destacó la militancia en La Plata y la fuerza que siente en la base: “Los compañeros reivindican a una histórica militante, eso es lo que están pidiendo”, concluyó.
Un peronismo con la razón de su lado
Ante un auditorio atento, Moreno inició su intervención con una reflexión que busca reconstruir el alma y el compromiso del peronismo, sobre todo en un momento en que “el mundo ya no está en contra”, a diferencia de otras épocas donde la historia estuvo marcada por fuertes resistencias externas.
Moreno recordó episodios históricos para reflexionar sobre el pasado y el presente del movimiento. Mencionó el 1955, cuando Perón no ordenó combatir un golpe aparentemente fácil de enfrentar, lo que abrió un debate interno sobre la convicción y la certeza que el propio general tenía sobre sus causas.
“Quizás no estaba convencido de que tenía razón”, dijo, destacando la importancia de la certeza en la lucha política.
Sin embargo, ese contexto cambió, y hoy Moreno sostiene con firmeza que el peronismo tiene razón y que “por eso nos persiguen”.
Citando declaraciones recientes de Alberto Fernández, reivindicó la identidad peronista como la verdadera razón de persecución política, y celebró que incluso el propio presidente haya afirmado ser “peronista”. Para Moreno, esta persecución es la prueba de que el movimiento sigue siendo una fuerza con la verdad y la justicia de su lado.
Un mundo que vuelve al modelo peronista
Moreno enfatizó que las políticas que aplicaron durante la Década Ganada, muchas veces criticadas y tachadas de anacrónicas, hoy son adoptadas o buscadas como ejemplo en el mundo.
Señaló que la globalización y la pérdida de fronteras complicaron el rol de los nacionalistas, pero que ese ciclo ha terminado y el mundo está reconociendo la validez del modelo de desarrollo nacional y soberano que promovieron.
La referencia a líderes internacionales como Lula y Pepe Mujica sirvió para subrayar la soledad que vivió el peronismo durante aquella etapa, donde “estábamos solos”, y la necesidad de mantener diálogos con países hermanos para avanzar en políticas económicas integradoras.
La economía real: tierra, energía y salarios
Uno de los puntos centrales del discurso de Moreno fue la crítica a las estructuras económicas vigentes. Destacó que el 70 por ciento de la producción agrícola se realiza sobre tierras alquiladas, lo que incrementa los costos de producción y repercute directamente en el precio de los alimentos.
Esto, dijo, genera un círculo vicioso donde no solo se paga el trabajo del productor, sino también la renta del dueño de la tierra.
Por otro lado, Moreno subrayó la importancia de la energía como insumo fundamental para la industria y la logística. Criticó la suba del costo energético y su impacto en la cadena productiva, especialmente en productos esenciales como la leche.
Reivindicó la política del “barril criollo”, un sistema que fijaba precios de combustibles internos basados en costos locales y no en fluctuaciones internacionales, y que fue eliminado en gobiernos posteriores.
Este modelo, explicó, favorecía a empresas nacionales y protegía la competitividad local, en contraste con la situación actual, donde la liberalización y la especulación de precios perjudican a la producción y a los consumidores.
La política como poesía y revolución
Moreno concluyó con un llamado emotivo y doctrinario. Definió la política como “poesía”, una herramienta para mover almas y corazones, y destacó la necesidad de un peronismo unido que sepa “discernir” con razón, corazón y puños, es decir, con inteligencia, pasión y acción contundente.
Recordó que la causa peronista es revolucionaria, no en términos de violencia, sino como una transformación profunda para lograr justicia social y un mundo más justo. Expresó su orgullo por ser parte de un nacionalismo popular, abierto y solidario, capaz de construir puentes entre pueblos.
Finalmente, Moreno señaló que tras 25 años de divisiones, el peronismo está nuevamente unido para discutir el proyecto de país y encarar las elecciones con convicción, doctrina y claridad de objetivos.
Con un mensaje que mezcló historia, crítica económica y política y emotividad, invitó a los presentes a ser protagonistas activos de esta nueva etapa que, según dijo, “es la primera vez que vamos a gobernar la Argentina sin el mundo en contra”.








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