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Fútbol argentino en su máxima expresión

El gesto que sacudió a todos y el golpe monumental de Estudiantes ante Central

En una jornada cargada de tensión institucional y simbólica, Estudiantes eliminó a Central con un 1-0 en Arroyito, adoptó una postura provocativa respecto al pasillo al campeón y elevó la discordia con la Asociación del Fútbol Argentino.

Estudiantes, con el envión de su historia, visitaba a Rosario Central en los octavos de final del Torneo Clausura, con la presión extra de que su rival era el flamante campeón nacional. El único gol llegó a los 31 minutos del primer tiempo por medio del colombiano Edwin Cetré, lo que resultó decisivo para que el “Pincha” sellara su pase a los cuartos de final.

Pero no fue solo el resultado. De la previa al pitazo inicial emergió una escena que cambiaría el foco del encuentro: la AFA había dispuesto un pasillo para saludar a Central por su título, pero Estudiantes lo hizo… de espaldas. Esa imagen generó inmediato impacto institucional. Desde la mesa de la AFA y los sectores del fútbol argentino se recriminó, se habló de “falta de respeto” y de una escalada en la tensión entre Estudiantes y la conducción del fútbol nacional.

Tras el partido, el capitán de Central, Ángel Di María, no esquivó la situación: “Son cosas de ellos… el pasillo lo hicieron igual, uno de los chicos nos dijo que iban a hacer eso. Está muy bien, nosotros entramos como teníamos que entrar y queda ahí”. Por su parte, Estudiantes guardó silencio: no hubo rueda de prensa del DT Eduardo Domínguez, no hablaron jugadores y la postura ya estaba firme.

En el marco del partido, Central terminó el juego con una presión ofensiva que no pudo quebrar el cerrojo del visitante. El gol de Cetré fue suficiente, y la expulsión del mediocampista Mikel Amondarain por doble amarilla dejó al Pincha con diez, pero ni así perdió el control. Estudiantes, que ya venía con un proyecto claro bajo Domínguez y había retomado impulso tras sus recientes títulos, reveló también un pulso institucional: su gesto no fue solo antideportivo, sino simbólico de un club que reclama protagonismo.

Ahora, Estudiantes espera rival en cuartos, con aire de grandeza y latente tensión en el ambiente. Central, por su parte, deberá digerir la eliminación y la crítica de su propio entrenador Ariel Holan que, al referirse al episodio, lo calificó como “una falta de respeto” y responsabilizó a los dirigentes.

La historia queda escrita: el golpe deportivo, el gesto simbólico y la guerra invisible por el poder del fútbol argentino convergieron en una noche que, para Estudiantes, puede marcar un antes y un después.

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