Perfiles urbanos
Histórico

El día que un platense pintó la casa de San Martín

Néstor Battistessa, en Francia en 1999, a cuadras de la casa del Libertador.
Dormitorio del Gral. San Martin.
Casa de la Grand Rue Nº 105 en Boulogne Sur Mer, departamento de Calais Francia

Un 25 de febrero, pero de 1778, nacía José de San Martín el Libertador de América. Y si, lo que todos esperamos hoy: ”la verdadera emancipación de nuestra América Latina”.

Como afirma Carlos Ciappina “este General nacido entre río, selva y los guaraníes sigue esperando que la historia popular lo recupere y le haga justicia y que deje de ser el estandarte de las elites liberales argentinas, que lo combatieron ferozmente durante su lucha emancipadora (…)”. Pero más allá de esto, hoy también podemos compartir una curiosidad:

Néstor Battistessa nació en 1951 en la ciudad de Dolores, provincia de Buenos Aires, entre lechugas y tomates de la quinta en la que trabajaban sus padres y el mismo después, como medianeros. Aprendió el oficio de pintor de obra acompañando a su padre, ya que el trabajo de la tierra ajena no les permitía sobrevivir. Siendo aún niño, su familia se instaló en la ciudad de La Plata, para dedicarse exclusivamente al oficio de la pintura.

Un 6 de enero de 1999, mientras los Reyes Magos llegaban con regalos, un pintor de obra arribaba con pinceles a Francia con una misión muy particular: embellecer y pintar la casa de la Grand Rue Nº 105, departamento del Pas de Calais, Boulogne-sur Mer, en la que vivió José de San Martín.

La casualidad permitió que una empresa platense de restauración al observar el trabajo de Néstor en las instalaciones de la misma, provocó que sin dudar lo contrataran de inmediato para el trabajo en Europa.

Néstor al principio no entendía nada, hasta que le empezaron a tramitar su pasaporte. “Yo recuerdo que tuve que llevar una campera de invierno con 36 grados en Ezeiza”. Relata su experiencia como algo increíble, aún recuerda lo pequeña que le pareció la cama con dosel en la que el Libertador pasó sus últimas horas y en lo sobrio del lugar. El moblaje permanecía intacto y era el usado hasta el día de su fallecimiento. También rememora el color celeste intenso de su velador circular. Lamenta no tener muchas fotos para compartir. La únicas que tiene se las tomó su patrón ya que él no contaba con una cámara.

San Martín llegó a la casa de Boulogne Su Mer en junio de 1848. En una crónica de la época, su médico Gérard lo describe como “un anciano muy gentil, que ni la edad, ni las preocupaciones y dolores físicos habían podido doblegar”.

Una ley histórica inexorable parece haber presidido el destino de casi todos los libertadores de América: el olvido y el destierro. El General San Martín murió en el silencioso ostracismo de Boulogne-Sur-Mer, pero hoy decidimos recordar al Gran capitán que dialogó con los cóndores y montañas, con la anécdota de un vecino platense.

Al cerrar la nota, Néstor comparte:” Ojalá quienes nos representen puedan tomar su ejemplo de humildad: San Martín liberó Naciones sin un centavo, solo envuelto en su capote de campaña y sin esperar recompensas económicas”.

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