Política
Continúa la polémica

Código de Convivencia Ciudadana: fuerte rechazo social al proyecto del oficialismo

La iniciativa causa malestar en distintos sectores sociales. (Foto: NOVA)

La reforma del Código de Convivencia Ciudadana impulsado por el Ejecutivo municipal encabezado por Julio Garro sigue generando mucho malestar en diversos espacios, principalmente los organismos de derechos humanos, vendedores ambulantes, artistas callejeros, los colectivos LGTBI, organizaciones políticas, sociales y sindicales por tratarse de una norma que coarta derechos. 

En ese marco, vienen organizándose en un espacio asambleario denominado “No al Código represivo de Garro” desde donde denuncian que se trata de una iniciativa represiva e inconstitucional que busca limitar el uso del espacio público y que, el oficialismo, intenta aprobar sin debate previo en la sociedad y a espaldas de la población. 

De aprobarse la norma, tal y como lo presentó Cambiemos, “el trabajo, la cultura, el deporte, las reuniones o manifestaciones en las calles pueden ser sancionadas con multa o arresto”, advierten los voceros del espacio y consideran que se trata de un “código criminalizador, discriminador, xenófobo y clasista”.

“Lo que quiere el municipio es este código que va a afectar a un montón de gente de La Plata y más gente vulnerable, gente que no tiene nada, estamos muy afectamos”, indicó a NOVA el vendedor senegalés Cheik Güeye que agregó que “cueste lo que cueste vamos a estar en la calle, porque no vamos a robar ni lastimar a nadie para sobrevivir”.

De acuerdo con las diversas organizaciones, el proyecto sigue debatiéndose en la Comisión de Seguridad y Derechos Humanos del Concejo Deliberante presidido por la oficialista Romina Cayón y cuestionan que su único objetivo sea impedir la protesta social, así como prohibir el trabajo ambulante, sexual y el desarrollo de la economía popular.

“¿Cómo un intendente puede sacar un código así en estos tiempos tan difíciles?” se preguntó Güeye sobre la polémica medida. Asimismo, el vendedor senegalés advirtió que su comunidad está en la lucha “hasta que consigamos una vida tranquila, que no nos lastime nadie porque no queremos problemas con nadie”.

Por su parte, las manteras desalojadas de Plaza San Martín denunciaron que siguen sufriendo una permanente persecución y hostigamiento de las fuerzas de seguridad local y en el último tiempo, a muchas de ellas, les secuestraron toda la mercadería, que no es más que ropa usada

Como se puede ver en el centro de la ciudad, todos los días la gente sale a rebuscársela para tener un lugar en alguna plaza o esquina para tender su manta y ganarse unos pesos para llevar algo a su casa. Por eso, señalaron que así, el código de convivencia no puede avanzar, porque los criminaliza. 

Así las cosas, pidieron a las autoridades que dejen la persecución y que aparezca Control Urbano y la policía y las trate como delincuentes. “La calle no es fácil, pero es lo único que tenemos para trabajar y así llevar algo a nuestras casas”, indicó una de las manteras que prefirió el anonimato. 

Las diversas organizaciones sociales, políticas, culturales y gremiales, advirtieron que van a seguir luchando para que el proyecto del oficialismo no avance; además, exigen que los incluyan en los espacios de debate porque continuarán movilizándose para que la norma no prospere.

 

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