Perfiles urbanos
De Parque Patricios a Berisso

Historia de vida: de una dura infancia a ser una reconocida tatuadora y dibujante

La historia de Claudia Mercedes Venegas, tatuadora y dibujante.

Por Verónica Herrera, especial para NOVA

De Parque Patricios a Berisso. Claudia Mercedes Venegas nació el 14 de julio de 1978, hija de padres de muy bajos recursos, fruto de este matrimonio ella y sus nueve hermanos herederos universales de sus ropas y zapatos fueron haciendo a los tumbos su camino en la vida.

Tiempo después, su madre y dos de sus hermanos perderían la vida por diversas enfermedades pero sobre todo victimas del mismo estigma el mandato machista, si bien fueron distintas las causas de los decesos, el mismo padecimiento de abusos y violencia psicológica intrafamiliar.

En su adolescencia cayó en el infierno de las drogas, esa maldita red que torna invisibles a las personas, existen familias que deforman y nos llevan a prescindir de estas muletas que engañosas hacen parecer pequeñas nuestras miserias. Pasó su cumpleaños número 22 bajo el puente de Barracas y esa noche la recuerda “feliz” ya que compartió con personas en situación de calle lo que no encontró en su casa, quien festeje su existencia como tantas otras veces navidades, Reyes y todo lo que un niño espera de sus padres.

Después de varios años en consumo, la pérdida de su inconciencia y la verisímil sentencia de terminar en una vida sin retorno, retomó las riendas de su vida después de habérsele “explotado el calefón” en varias oportunidades, decidió buscar ayuda y salir de la oscuridad y esa mano salvadora que siempre aparece.

Comenzó a trabajar como camarera en un hotel y así siguió mejorando paso a paso transitó por los mejores hoteles de Capital, sin dejar de lado ya su pasión por la pintura hasta que se topó con el tatuaje y entre el trabajo y los cursos llegó a poner su propio estudio de tattoo en Parque Patricios sin dejar jamás de solventar económicamente a su padres y hermanos.

Voltaire alude a las distracciones cuando en Gandide formula a manera de envío el consejo de cultivar nuestro propio jardín. La satisfacción del arte es frente a la realidad, ilusiones pero no por ello menos eficaces psíquicamente, gracias al papel que la imaginación mantiene en la vida anímica. Me apresuraría a agregar que si resultase que la vida humana no tiene objeto alguno perdería todo el valor ante sus ojos y ese valor se lo fue devolviendo como un remedio infalible la pintura.

Así fue como nuestra artista plástica y exquisita tatuadora, que transitó el lado oscuro de la vida con su mágica paleta de colores, pudo transformar su camino dejándonos una historia de valor y superación con un plus innegable doblemente significativo: demostrando una vez más que el ser humano tiene la capacidad de reinventarse y sobrevivir a todas esas muertes que a veces nos quebrantan el espíritu.

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