El intendente deberá agudizar el ingenio para gobernar una ciudad necesitada en épocas de vacas flacas
La administración de Julio Alak pasa uno de los momentos más preocupantes desde que el varón del peronismo volvió a administrar la Municipalidad de La Plata porque acarrea deudas, baja recaudación y una queja silenciosa hacia la Provincia por la baja y retrasos de partidas hacia los municipios.
En lo que va del 2026, la administración de Alak debió dar marcha atrás en el recambio de administradores comunales para antes disponer de otras modificaciones estratégicas en puestos claves que tienen que ver más con los números que con los problemas del día a día de los vecinos.
En los últimos días, los intendentes bonaerenses le plantearon la cruda situación económica que pasan los diferentes municipios y La Plata no es la excepción. Alak no se mueve del tablero político bajo el amparo de Axel Kicillof, se mantiene en silencio, pero el cese en la recaudación, acompañado de la crisis financiera a nivel nacional y los recursos que no llegan, llevaron a la administración a la baja de contratos de cooperativistas y retrasos en los pagos a proveedores.
A todo este complejo panorama que debe atravesar la gestión, se le sumaron decisiones de fondo como los cambios de recorridos y los nuevos contratos con las empresas de colectivos que, en medio de esta reestructuración, llevan adelante una puja con Provincia y Nación. Esto último lo sufre el pasajero que, día a día, está cada vez más molesto porque llega tarde a su trabajo por la falta de unidades.
Habría que ver cómo resultan los cambios anunciados a partir del primero de abril, dado que la comuna le otorgó a ESUR la recolección en el casco y las zonas más pobladas de las localidades y se hizo cargo de las delegaciones más alejadas, disponiendo para esta tarea de la mayoría de camiones que tenía en cada delegación comunal. Es decir, el dicho de la manta corta: para taparse la cabeza, están descubriendo los pies.
En ese contexto, en el debate a diario que se da en el Concejo Deliberante, la oposición a Fuerza Patria en la ciudad muestra una Libertad Avanza cada vez más consolidada, con metas consensuadas y una estrategia que busca marcar cada una de estas facetas expuestas, llevando al oficialismo a sesiones maratónicas que suelen durar muchas horas.
Un viejo proverbio atribuido a la tradición china aconseja a las personas ser pacientes, y sostiene el precepto de quedarse en la puerta de casa para ver pasar el cadáver de su enemigo. Así está la oposición por estas horas, reclamando obras públicas a pesar que su representatividad a nivel nacional haya cortado ese privilegio a los platenses y demando acciones que hoy por hoy no son operativas para el municipio, como ya se dijo, por problemas financieros.
El intendente asumirá formalmente la presidencia del Partido Justicialista a nivel local, luego de 18 años, tras un acuerdo agarrado con escarbadientes con las fuerzas kirchneristas, desde donde enarbolará la unión de un peronismo que marcha apesadumbrado por las calles de la ciudad en busca de una defensa que gestión que, actualmente, se encuentra varios escalones por debajo en relación al momento en que asumió esta gestión.
Iniciando su tercer año a cargo del municipio, el intendente no ha podido aún superar la crítica de la decisión rehacer las plazas céntricas, chocando con la demanda de vecinos que se quejan por la infinidad de baches existentes, las calles de tierra, el mobiliario urbano que no existe, los drenajes, basurales, etcétera.
En este año y medio que le queda de gestión, el juarense deberá demostrar si conserva el ímpetu de aquel joven pujante e intrépido conductor que le arrebató la ciudad al radicalismo en 1991 para luego gobernar 16 años la ciudad, o si es una continuidad de aquel alcalde que dejó su puesto en 2007, quien gobernaba desde su sillón en calle 12 sin tener un panorama más claro de lo que ocurría en las calles.








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