Prepagas caras, servicios suspendidos y una larga lista de quejas: el oscuro presente de Unión Personal y Accord Salud
Mientras miles de afiliados pagan cuotas cada vez más elevadas, se multiplican las denuncias por prestaciones suspendidas, demoras, recortes en la cobertura y un fuerte malestar social que ya llegó a los organismos de control.
Unión Personal y Accord Salud conforman uno de los grupos más grandes del sistema de salud sindical y privado en la Argentina.
Vinculadas históricamente al gremio de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), ambas entidades funcionan de manera complementaria: Unión Personal como obra social sindical y Accord Salud como empresa de medicina prepaga, ofreciendo distintos planes de cobertura médica a nivel nacional.
En el papel, el esquema promete una amplia red de prestadores, clínicas, sanatorios, estudios de alta complejidad, cobertura en todo el país, planes diferenciados según ingresos y opciones premium.
Sin embargo, en la práctica, cada vez son más los afiliados que denuncian una brecha alarmante entre lo que se paga y lo que efectivamente se recibe.
Las coberturas incluyen atención ambulatoria, internaciones, guardias, estudios, prácticas de diagnóstico, tratamientos prolongados, medicamentos con descuentos variables y planes especiales para maternidad, salud mental y enfermedades crónicas.
Accord Salud, por su parte, comercializa planes superadores que prometen mayor comodidad, cartilla ampliada y tiempos de atención reducidos. Pero este esquema, que sobre el papel luce sólido, parece estar mostrando serias fisuras.
Opiniones de usuarios: quejas que se repiten
En portales de reseñas, foros de consumidores y redes sociales, abundan los reclamos.
Los comentarios negativos superan ampliamente a los positivos y dibujan un patrón que se repite: demoras eternas para autorizaciones, turnos postergados durante meses, reintegros que nunca llegan, recortes de prestadores sin previo aviso y dificultades para acceder a estudios de mediana y alta complejidad.
Entre las quejas más frecuentes aparecen:
- Retrasos prolongados en la autorización de prácticas médicas, cirugías y tratamientos.
- Falta de respuesta en canales de atención al cliente.
- Cartillas que se reducen sin aviso previo, dejando a pacientes sin médicos de referencia.
- Problemas con la provisión de medicamentos de alto costo.
- Reintegros demorados o directamente rechazados.
- Cambios constantes en las condiciones contractuales.
Muchos afiliados sostienen que, pese a pagar cuotas elevadas, la calidad del servicio ha caído de manera sostenida en los últimos años. La sensación generalizada es que la empresa prioriza el ajuste de costos por sobre la atención al paciente.
La situación crítica en La Plata
Uno de los focos más graves del conflicto se da en la ciudad de La Plata, donde afiliados denuncian que desde hace aproximadamente cuatro meses los servicios se encuentran prácticamente suspendidos.
Clínicas que dejaron de atender, prácticas que no se autorizan y estudios que se postergan indefinidamente forman parte de un escenario que genera angustia e incertidumbre.
Según relatan usuarios platenses, la interrupción de prestaciones convive con el cobro de cuotas cada vez más altas, lo que agrava la indignación. "Pagamos fortunas y no tenemos cobertura real", repiten en distintos reclamos públicos.
La situación se vuelve especialmente crítica en casos de pacientes con enfermedades crónicas, tratamientos oncológicos o necesidades quirúrgicas urgentes.
Denuncias, sanciones y antecedentes oficiales
Unión Personal y Accord Salud figuran en numerosos reclamos ante la Superintendencia de Servicios de Salud, el organismo nacional encargado de fiscalizar a obras sociales y prepagas.
Si bien no siempre trascienden públicamente todas las sanciones, los registros oficiales muestran reiteradas denuncias por incumplimientos en las prestaciones obligatorias del Programa Médico Obligatorio (PMO).
Además, organismos de Defensa del Consumidor de distintas jurisdicciones han recibido quejas vinculadas a aumentos considerados abusivos, modificaciones unilaterales de contratos, deficiencias en la atención y trabas administrativas para acceder a servicios básicos.
En distintos momentos, asociaciones de defensa de pacientes también han alertado sobre prácticas dilatorias que terminan afectando la salud y la calidad de vida de los afiliados, en especial de adultos mayores y personas con patologías complejas.
Polémicas y controversias
A lo largo de los últimos años, la empresa también se vio envuelta en conflictos gremiales, reclamos judiciales y protestas públicas frente a clínicas y sedes administrativas.
En varias provincias se registraron manifestaciones de afiliados exigiendo la normalización de las prestaciones.
Uno de los puntos más cuestionados es la política de aumentos. En un contexto de crisis económica, inflación sostenida y caída del poder adquisitivo, muchos usuarios consideran que las subas aplicadas por Accord Salud resultan desproporcionadas frente al servicio recibido.
Este combo de aumentos, recortes, demoras y falta de respuestas terminó por erosionar la imagen de un sistema que durante décadas fue considerado uno de los pilares de la cobertura sindical en la Argentina.
Un modelo en tensión
El caso de Unión Personal y Accord Salud expone con crudeza la crisis estructural del sistema de salud privado y sindical.
El aumento de costos, la falta de controles efectivos, la concentración empresaria y la precarización de las prestaciones parecen confluir en un escenario donde los afiliados quedan atrapados entre cuotas impagables y servicios cada vez más limitados.
Mientras tanto, miles de personas siguen esperando soluciones concretas. En ciudades como La Plata, la pregunta ya no es cuándo mejorará el servicio, sino si realmente existe voluntad de revertir un deterioro que, para muchos, ya resulta insostenible.








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