Panorama Político Platense
El escenario

La "Ciudad de las diagonales", entre susurros y pases de factura: la rosca política que marca el arranque de 2026

La "rosca" política platense está más ardiente que nunca antes. (Dibujo: NOVA)

La política platense arrancó el 2026 con un clima espeso, cargado de negociaciones silenciosas, pases de factura internos y una rosca que se cocina más en despachos y cafés que en actos públicos.

La ciudad capital de la provincia se convirtió, una vez más, en un tablero clave donde se cruzan las disputas locales con la interna bonaerense.

En el peronismo, el escenario está lejos de la calma. Con la interna partidaria prevista para marzo, los distintos sectores del PJ platense comenzaron a mover fichas de manera anticipada.

El intendente Julio Alak busca consolidar su control político y fortalecer su peso propio dentro del esquema provincial, mientras mantiene una relación tirante con La Cámpora, que conserva estructura militante pero aparece relegada en la toma de decisiones estratégicas locales.

La disputa no solo es por el mando en la ciudad, sino también por la proyección futura dentro del peronismo bonaerense.

El juego de Axel Kicillof atraviesa toda la rosca platense. Cada movimiento, alineamiento o silencio se interpreta en clave de cercanía o distancia con el gobernador.

La agenda provincial y las tensiones internas del oficialismo bonaerense impactan de lleno en la capital, donde concejales, funcionarios y armadores miden cada gesto para no quedar descolocados en un año que promete definiciones importantes.

Del lado de la oposición, el panorama es más difuso. La Libertad Avanza (LLA) intenta afianzarse en el plano local y ganar volumen político, pero todavía no logra ordenar un liderazgo claro que unifique el espacio.

El PRO y el radicalismo, en tanto, sostienen diálogos tácticos y prefieren la cautela, atentos a cómo se reconfigura el peronismo antes de avanzar con una estrategia más agresiva en la ciudad.

El denominador común en este inicio de año es la espera activa. Hay pocas apariciones públicas, escasas definiciones concretas y una intensa circulación de mensajes, llamados y reuniones reservadas.

Febrero aparece como un mes de negociaciones soterradas, mientras que marzo se perfila como el momento en el que la interna peronista salga a la superficie y obligue al resto de los espacios a mover fichas de manera más visible.

Así, La Plata transita el comienzo de 2026 con una rosca política en pleno hervor, donde el silencio pesa tanto como las palabras y cada movimiento anticipa un año que promete ruido, tensiones y reacomodamientos profundos.

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