Berisso
Capítulo V

Miguel De Boe: un borracho violento que cuenta con el aval de la madre de sus víctimas

  • La menor que vive un calvario teñido de violencia, en Berisso. (Foto: NOVA)
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  • La carta documento que De Boe envió, aunque parece un manotazo de ahogado. (Foto: NOVA)
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Hace un tiempo que NOVA, de forma exclusiva, reveló una crítica situación que vive una familia en Berisso por la violencia de Miguel David De Boe, quien está denunciado por maltrato infantil y violencia de género contra las dos hijas menores de una mujer con la que mantuvo un amorío temporal.

Pero el agresor, ante la presión mediática y judicial, tomó represalias enviando una carta documento al verdadero padre de las víctimas. Esto último porque salió en defensa de sus hijas, como cualquier padre con un poco de criterio humano lo haría.

No obstante, la denunciante es la mayor de las dos hermanas, de tan sólo 16 años, quien vive gratuitamente un calvario teñido de violencia en su propio hogar a raíz de este borracho. P.M., quien resguardó su identidad, volvió a dialogar con este medio.

“Mi papá recibió una carta documento y las intenciones de él son respaldar los que yo digo y apoyarme. La denunciante soy yo”, dejó en claro la entrevistada. Y agregó: “Mi papá va a seguir conmigo hasta el final”.

En esta línea, las acusaciones contra De Boe son de un tenor de gravedad altísimo: “Él está separado de su mujer, vivía en 61 y 125, en Villa Argüello. Del barrio ese tuvo que irse porque está acusado de un presunto intento de violación contra una joven de 17 años más o menos. No lo pueden ni ver por la zona”, reveló la entrevistada.

“Después, también estuvo acusado de un presunto intento de homicidio contra un hombre peruano de un local de comidas, de 59 y 122. Estuvo un año preso en la Comisaría Cuarta de Berisso por presuntamente amenazar con armas. El peruano después murió por muerte natural. Y, además, se habría quedado con un terreno en 163 entre 18 y 19”, contó P.M.

Por otra parte, De Boe es integrante de la Comisión Directiva de Villa San Carlos: en su página web figura como “Revisor de Cuentas Segundo”. No obstante, por todos sus antecedentes, y por lo que pudo averiguar NOVA, la CD comenzó a verlo con otros ojos y hasta podrían echarlo como autoridad del club, que claramente no merece llevar jerárquicos de esta índole.

Además, como muestra de su itinerario violento, dejó marcas de fácil reconocimiento en una vivienda que no es de su propiedad: “La puerta de entrada de mi casa la rompió toda, un día que vino ‘todo loco’ y después tuvo que cambiarla, esto me lo contó mi hermanita de 8 años. Y también rompió una ventana que después cambió”, aseguró la menor.

Vale destacar que esta última revelación podría caberle una nueva denuncia penal por daños y perjuicios contra la propiedad privada, teniendo en cuenta que su domicilio actual es 1 entre 60 y 61, en La Plata.

Finalmente, después de idas y vueltas, salió la restricción perimetral de 200 metros: “A cualquier vecino del barrio Náutico de Berisso que lo que vea a Miguel De Boe, que llame por favor al 911. Él no se puede acercar a mi casa”, explicó P.M.

“Estoy preocupada por mi hermanita sobretodo. Ando con miedo, en mi escuela ya sabe todo el mundo de esta situación. Pido el botón antipánico que hasta el momento no me lo dieron”, agregó la menor.

Pero, ¿qué rol juega la madre de las víctimas en todo esto? Yolanda Beatriz da Rosa evidentemente no está a la altura de las circunstancias según el relato de su propia hija: “Mi mamá me echó cuando yo le hice una restricción. En vez de echarlo al tipo, me echó a mí: antes de defenderme a mí y a mi hermanita, lo defiende a él”, criticó.

La entrevistada (recordemos: ¡una adolescente de tan sólo 16 años!) al momento de hablar sobre su madre tuvo un quiebre y las lágrimas se hicieron visibles, algo que hasta el momento no había sucedido: “Yo y mi mamá estamos mal psicológicamente, hay daños psicológicos por esto. Temo por mi hermanita ya que no supo cuidarme a mí, tampoco podría hacerlo con ella”, acusó notablemente angustiada.

Por último, la menor asistió al Centro Provincial de Atención (CPA) de Berisso para recibir ayuda de una asistente social y una psicóloga. Da Rosa podría ser convocada por las autoridades del CPA para hacer una entrevista psicológica e intentar que recapacite ante esta situación.

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