Opinión
Parte Final

¿Tiranías privadas?

María del Carmen Taborcía, abogada y escritora.

Por María del Carmen Taborcía (*), especial para NOVA

Mucha gente elige trabajar en grandes empresas u otros negocios jerárquicos y adoptar un papel subordinado a sus jefes porque se les ofrece dinero y otros beneficios por hacerlo. En virtud de la naturaleza voluntaria de esta acción, está claro que los trabajadores consideran este acuerdo como conveniente.

Noam Chomsky afirmaría que los trabajadores se ven esencialmente “obligados” a obedecer a la empresa porque esta posee parte de los medios de producción que necesita el trabajador para producir bienes. Consideraría el contrato entre empresa y empleado como “esclavitud salarial”.

Desde otra perspectiva, la filósofa y objetivista Ayn Rand  diría que lo anterior  es “un desastroso paquete intelectual”, que imponen los teóricos del estatismo, que igualan el poder económico al poder político. La diferencia entre poder político y cualquier otro tipo de “poder” social, entre un gobierno y una organización privada es el hecho de que un gobierno tiene un monopolio legal del uso de la fuerza física.

Los gobiernos son tiranías precisamente porque inician el uso de la violencia para extraer riqueza de sus súbditos y aplicar su voluntad. Las  empresas, lejos de ser tiránicas, evitan la violencia (excepto en la medida en que actúan coaligadas con el gobierno) y por el contrario obtienen su riqueza ofreciendo abundantes oportunidades de intercambios mutuamente beneficiosos a otros (sus trabajadores, proveedores, clientes y otros).

Aunque no hay de por sí nada incorrecto con las entidades empresariales privadas con una estructura jerárquica de dirección, una crítica legítima a las grandes empresas y otros negocios es que a menudo reciben privilegios especiales del gobierno.

La mayoría de las grandes empresas reciben privilegios del gobierno de una manera u otra, ya sea mediante concesiones directas de financiación, contratos públicos pagados por los contribuyentes o leyes regulatorias que les ayudan a aplastar la competencia de competidores menores. Esos privilegios especiales son solo posibles debido al abuso del poder político por parte del gobierno.

Según Chomsky, a principios de la década de 1970 en Occidente se produjo un "desvío neoliberal". A raíz de este, la toma de decisiones en la sociedad empezó a pasar de la comunidad al "mercado libre". Fue "una política dirigida a la privatización, la reducción del papel de los establecimientos estatales, la eliminación de la supervisión, la protección de las organizaciones financieras y su promoción". Chomsky afirma que a estas iniciativas se les ha calificado como "fomento de las libertades", aunque sea "de la tiranía".

Chomsky recuerda cómo la toma de decisiones en el Estado pasó de la política, donde los ciudadanos ejercen su influencia, al sector corporativo. Son los monopolios y los oligopolios o las "tiranías privadas" las que empezaron a desempeñar el papel principal.

(*) Abogada y escritora

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