Brandsen
En el kilómetro 44,5 de la ruta 215

Granja Loma Verde: descanso, recreación y aprendizaje en el verde rural de Brandsen

  • Un sitio que nació para ser visitado por las escuelas urbanas y que hoy creció para extender su propuesta tanto a chicos como a grandes.
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  • Un lugar para la familia, donde los padres pueden descansar y los hijos divertirse con diversas actividades.
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  • Un sitio en el que todos pueden experimentar y conocer en carne propia la vida de campo.
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Por Damián Belastegui, corresponsal de NOVA en Brandsen

Cuando Mario Yournet y su esposa, Nora Posternak, decidieron hace casi treinta años, crear una granja educativa con la idea de acercar a los chicos y a la gente urbana en general a la vida del campo, seguramente eran conscientes de la diferencia que existe entre educar desde un manual o una lámina y aprender a través de la experiencia, de las vivencias que tendrían esos chicos provenientes de la ciudad una vez que estuvieran allí.

Pero quizás no pensaron que esa granja que empezaron a imaginar en 1982 se transformaría en algo inolvidable para la memoria de muchos de esos chicos que la visitaron y que hoy llevan allí a sus hijos para que transiten por ese mismo camino. Y, por qué no, para que ellos sigan aprendiendo, además de tener la posibilidad de disfrutar de días de campo y descanso en confortables cabañas que hacen de esta granja una excelente alternativa de turismo rural.

La Granja Loma Verde, ubicada sobre el kilómetro 44,5 de la ruta 215, en Brandsen, es un sitio que nació para ser visitado por las escuelas urbanas y que hoy creció para extender su propuesta tanto a chicos como a grandes. Un lugar para la familia, donde los padres pueden descansar y los hijos divertirse con diversas actividades. Un sitio en el que todos pueden experimentar y conocer en carne propia la vida de campo.

Pero qué mejor que Nora Posternak de Yournet, sea quien relate, en diálogo con NOVA, la historia y la propuesta de esta granja emblema en la región: “La idea fue de mi esposo Mario hace muchos años, después de un viaje largo que hicimos, un año y medio recorriendo toda América y Europa. Ese viaje nos cambió la forma de pensamiento, la forma de vida, nos hizo vivenciar un montón de situaciones completamente distintas a las que estábamos acostumbrados a tener y eso hizo un click en nuestras vidas, pero sobre todo para él”.

Tras haber incorporado conocimiento de diversas culturas en ese viaje, Mario sintió la necesidad de transmitir la vida de campo y las costumbres propias de nuestras raíces a chicos de escuelas urbanas. Así, Nora relató que su esposo dijo "voy a comprar un campo para hacer una granja donde los chicos de las escuelas aprendan la vaca en vivo y en directo, vean una planta de trigo desde que se siembra, la evolución, cómo se cosecha y todo".

La idea original era que los chicos de las escuelas estuvieran entre una semana y quince días en la granja participando de todas las actividades del campo, “pero esa fue una idea maravillosa impracticable en esta Argentina que nos toca vivir”, comentó Nora ya que, tras visitar las escuelas, se dieron cuenta que los directivos solo querían venir por el día.

A pesar de algunas experiencias con otras instituciones, la idea de una estadía larga en la granja se cambió por la visita diaria. De todos modos, no dejó de ser un proyecto innovador para esos años. Fue tan así que, según cuenta Nora, cuando su esposo comenzó a cortar el pasto en el campo original adquirido para la granja en Loma Verde “los gauchos que pasaban por ahí pensarían que estaba absolutamente loco, otro loco que viene de Buenos Aires con ideas nuevas y con el tiempo se fue demostrando que no estaba tan loco”.

No sólo no fue una locura, sino que fue una iniciativa que dejó marcada a varias generaciones de chicos: “Tenemos la posibilidad de ver esos chicos que actualmente tienen 35 años, que vinieron en cuarto, quinto grado, y que describen el día que vinieron a la granja con una precisión y con un detalle que a nosotros nos emociona, porque nunca imaginamos cuando esta idea surgió que iba a causar ese impacto para la vida de una persona, inolvidable”, comentó con emoción Nora, agregando que, además de aprender de cerca las características de los animales de campo “muchas veces han podido presenciar nacimientos de potrillos, terneros, de patitos y gansos, es increíble”.

Años atrás, con la crisis en el sistema educativo, fueron apareciendo también problemáticas como la responsabilidad legal y el costo del traslado, factores que produjeron una merma en la cantidad de contingentes escolares que se acercaron a la granja. Esto hizo que la propuesta se abriera hacia el turismo rural familiar, sin dejar por ello que la esencia educativa se pierda.

Así lo explica Nora: “Los padres de esos chicos que habían visitado la granja, llamaron y pedían si no existía la posibilidad de conocer la granja de la que esos chicos se iban tan contentos. Eso hizo que Mario diseñara un producto también educativo pero destinado a la familia para que puedan aprender no sólo los chicos que venían con la maestra, sino también los chicos con sus padres. Y orientamos la misma actividad educativa, mezclándola con actividades recreativas. Nunca dejamos el objetivo de la granja que es el aprendizaje directo y una vivencia única. Si se hace un juego que ese juego tenga un aprendizaje, por ejemplo el juego de la taba que aprendemos sobre la vida del gaucho, dichos y costumbres".

Tras una propuesta acercada por las autoridades de ese entonces de la República de los Niños, en enero del 90, Granja Loma Verde abrió un espacio allí, realizando un producto distinto al que se ofrecía en Brandsen “en donde había sectores vivos, un museo viviente en donde había un docente o un guía en cada uno de los sectores, el establo con las vacas, el chiquero con los cerdos, el sector de ovejas y el hilado, otro sector que era las incubadoras, otro sector que era la panificación. La gente se acercaba a la hora que quería y podía elegir una actividad”.

Eso permitió que muchas escuelas de La Plata, algunas de ellas carenciadas, pudieran conocer la granja. No obstante, esa propuesta dejó de funcionar dos años más tarde, con el cambio de autoridades en la República de los Niños: “cuando vimos que lo que se buscaba no era lo mismo para lo cual nos habían convocado, preferimos dar un paso al costado”, recordó Nora.

Pero la granja en Brandsen siguió y creció, con la entrega propia de quien tiene amor por lo que hace: “Para nosotros es un proyecto de vida en el que crecimos e hicimos crecer a nuestros hijos” afirma Nora, agregando que esa entrega tuvo sus frutos: “Lo que sembramos existe, eso no se pierde y hay un montón de otra gente que motivada por la experiencia que ha tenido en la granja ha formado su propio proyecto y eso sigue adelante".

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